Tantas vidas da la vuelta

Published by El abajo firmante under on 4:18:00 p. m.
Dentro de las fantasías de muchos hombres están el andar con una mujer casada, hacer un trío con dos mujeres, meterse con una chica mayor, tener sexo en sitios exóticos (como campamentos de espeleología) y un montón de curiosidades más.
Alguna vez yo también deseaba cumplir esas fantasías, pero ahora que cumplí la última de las que me quedaban en la lista me doy cuenta de que fue enorme pendejada, incluso hacer la lista. Lo he dicho mil veces: estoy bien pinche feo pero tengo suerte.
Lo malo de tener suerte es que luego no alcanza la memoria para poder saber qué hiciste o cómo con cada quien. Envidio a esas personas de dos o tres amores en la vida y que no tienen que preocuparse por preguntarle al instinto si el recuerdo de las fresas le pertenece a Fulana o Mengana, por ejemplo. Existen mujeres que han dejado recuerdos imborrables e inconfundibles pero de quienes no recuerdo ni el nombre. Recuerdo nombres que se repiten, fechas de cumpleaños que si no fuese por facebook confundiría fatalmente, sitios que enmarcan siete u ocho recuerdos con personas distintas.
Y volvemos a lo de las fantasías, casi cualquier hombre diría que está bien, que que envidia y otras tantas expresiones de machismo. Pero eso son totales pendejadas; a veces el mejor beso es aquel que se vuelve costumbre, la mejor caricia aquella que sabes que siempre ha estado ahí de mil formas distintas administrada siempre por las mismas manos y, por supuesto, la más grande aventura es la del amor estable, la del amor que implica verdadera osadía para levantarse todos los días y emprenderlo de uno forma distinta, pero sin perder la esencia.
Quizás sea que me estoy volviendo viejo, quizás no tanto y simplemente me está afectando el darme cuenta de que llevaba una rutina nada saludable para el alma ni el cuerpo. De cualquier manera, ahora emprendo de nuevo el camino accidentado de la estabilidad en una relación.
No me arrepiento de lo vivido, pero si me preguntan no lo recomiendo. Lo más doloroso de esta vida es ser insensible, o pasar como tal; sobre todo en el amor.