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Sírvase uno, café gratis

Se me antoja un café ahora. No porque lo haya deseado desde que llegué o porque el frío me lo sugiera, es más, ni me gusta tanto el café. Pero quiero un café ahora. Soy, lo admito, un fanático de las ofertas y el café que me serviré es gratuito.

Deseo una taza de café caliente y cuando me dispongo a servirla me decepciona que la cafetera esté fría y está fría por estar apagada. Habrá que encenderla pero carece de interruptor o instructivo visibles así que la inspecciono y después de una superficial análisis descubro que está apagada por estar desconectada. Trato de enchufarla pero el cable es corto y el enchufe en la pared casi inaccesible. Habrá que acercarlos de alguna manera pues ahora se me antoja más una taza de delicioso café caliente. Intento lograr la cercanía moviendo la cafetera hacia la orilla de la mesa pero el cable sigue quedando corto. Habrá que mover la mesa sobre la cual reposa la cafetera inerte, inservible si no está unida a la corriente eléctrica por este cable ridí…
Entradas recientes

Las alas del deseo

"Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar. Cuando el niño era niño no sabía
que era niño, para él todo estaba animado, y todas las almas
eran una. Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello y no ponía caras
cuando lo fotografiaban.

(...)

"Cuando el niño era niño no podía pasar las espinacas,
los porotos, el arroz con leche y la coliflor salteada.
Ahora se lo come todo, y no porque lo obliguen.
Cuando el niño era niño despertó una vez en una
cama extraña, y ahora una y otra vez. Muchas personas
le parecían bellas, y ahora sólo con suerte. Imaginaba
claramente un paraíso, y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada, y hoy esta idea
lo estremece. Cuando el niño era niño jugaba con
entusiasmo, y ahora se sumerje en sus cosas como antes,
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

(...)

&…

La mujer de mis sueños

La mujer de mis sueños es definible en estas lineas.
Debe tener
manos lo suficientemente disponibles para apretar las mías
brazos con el largo apropiado para rascarse la propia espalda y también corresponderme en los abrazos
ojos capaces de comunicar sin necesidad de palabras
labios que no salgan del contorno del rostro
sonrisa que no opaque su mirada y viceversa, tendrán que ser complementarias
pies tan bellos como su cuello
cabello tan largo y ensortijado como sus ideas
gustos similares a los míos sin ser idénticos
ideas propias
complicidades ajenas
la silueta breve como un suspiro prolongado
la mente abierta y crítica
la culpa inexistente
el tiempo suficiente para acordarse de mi
la vida tan ocupada como para no estar siempre a mi lado
un libro en lectura
un libro, al menos, en espera
un secreto que nunca comparta conmigo y me incite a descubrirlo
un sueño que yo sea capaz de cumplir
un poema de Benedetti entre sus favoritos
una canción de cabecera
gusto por la lluvia
respeto con mis amigos
más respeto con…

Anónimos

Esa historia de amor
la que existió
y nunca fue escrita
quizá para no mancharla
de licencias literarias

Ellos, amantes eternos
los que no fueron famosos
los mas afortunados
los que vivieron el amor discreto
y lo volvieron eterno

Los anonimos, los deconocidos
ellos son los protagonistas
de los amoríos verdaderos
no los que se cantan a los cuatro vientos
y se comentan en los libros.