Resumen

Published by El abajo firmante under on 10:30:00 a. m.
Este fin de semana inició mi aventura con la nena, no es la gran cosa pero mi motito me está gustando bastante. Y le he dedicadoel tiempo necesario para su limpieza y arreglo según van saliendo detalles y más berrinches.
Admito que no soy el mejor conductor del mundo, pero tomo mis precauciones, simpre protegido y con cuidado me monto y manejo sin prisas. Lamentablemente las calles están llenas de imbéciles. Perdón por la franqueza pero es cierto desde la señora que se avienta de reversa hasta el camionero que juega carreritas me han enojado y de repente asustado. Pero lo que no tuvo tantita madre fue el chicle. Se me ocurrió rebasar a un camión de esos estorbosos que circulan en las calles oaxaqueñas (diseñadas pa carretas) y plop! que se me pega un chicle al casco, afortunadamente llevaba la visera abajo así que se estampó y se pego una masa rosa claro. Subí la protección y cuando llegué a casa de mi abuelita me di cuenta de que el casco, el tanque de gasolina y mi ropa tenian chicle embarrado. En ese momento empecé a odiar a los camiones, los chicles pero sobre todo reforce mi desprecio por las personas que se la pasan con la goma en el hocico medio día y lo tiran donde les viene en gana, de no llevar el casco con protección para mis lindos ojitos ya me imagino como pude terminar al tener los parpados pegados por esa asquerosa masa de hule y saliva.

Pero bueno, fuera de ese enojo el fin estuvo chido, bastante diría yo, se me bajó el mal humor que venia acarreando ya una semana. Subí a mi abue a la moto, por su edad y condición no puede subirse bien, pero al estilo escaramuza le encantó la idea y aceleró y aceleró emocionada. Cabe destacar que la primera vez que me trepé a la banana en Puerto Escondido fue mi abuela quien se subió conmigo.
A mi madre la moto sigue pareciendole mala idea y dice que ya no me regala huesos nuevos.

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