Pirateando

Published by El abajo firmante under , , on 9:27:00 p. m.
Este relato fue un ejercicio mal logrado. De hecho se trataba de jugar con el texto de otro. A mi me toco en suerte hacer esto. Espero criticas acidas y mala leche (solo respecto a este texto eh)





Cuando llegó a la casa de Miguel un aroma conocido le inundó. Era el mismo aroma vacío que lo había expulsado de su propia casa horas antes. El aroma de Ximena ausente lo asfixiaba. Ese insoportable aroma que pensó haber perdido poco antes pero que en ese momento descubrió que estaba en él, que el mismo era de alguna manera la fuente de ese aroma.
Con que así se siente el desamor, pensó. El dolor asfixiante le parecía insoportable. Pero para su sorpresa el dolor no nacía en donde creyó debía surgir. El corazón palpitaba agitadamente, cierto, pero no era el musculo referido el epicentro de su dolor. No lograba, ni le importaba, ubicar con exactitud el origen de su dolor pero mantenía las manos pegadas a los costados mientras se revolcaba en el umbral de la casa de su amigo. Pero tampoco el costillar o el abdomen que cubría con sus antebrazos eran la fuente del dolor. Lo era la ausencia de Ximena lo que le asfixiaba con ese dolor terrible insoportable, era la falta de esa mujer recién perdida lo que le causaba los estertores que lo mantenían tirado como un perro o un vagabundo frente a los ojos de su amigo que atónito no sabía qué hacer con el cuerpo apenas reconocible que parecía pasar por sus últimos segundos de vida.
Tirado y autodesahuciado odio a su amigo, lo odio porque cuando salió a verlo lo vio con lastima. Pero le odio aun más cuando entendió que el aroma no solo lo había traído arrastrando sino que lo había también encontrado en casa de Miguel. Miguel mismo despedía ese aroma terrible, Miguel era otro más como él. Su amigo también expelía esa ausencia de Ximena y lo odio aun más porque Miguel no estaba muriendo y él sí.
Se miraron con asco mutuo y Miguel salió corriendo. Entonces sintió que con Miguel se alejaba el aroma de Ximena. Esto le sorprendió muchísimo, y no entendió como es qué su amigo olía a ella. Ya le había sorprendido que oliera a la falta de ella, lo cual era normal hasta cierto punto. Pero oler a ella era lo que no entendía. Mientras moría maldijo a su amigo, el muy maldito había estado con ella, y por la intensidad de los aromas eso había ocurrido hacia poco, quizá apenas después de que ella lo dejara con la casa vacía y posiblemente mientras el salía corriendo de ese espacio vacío que ya no sentía como propio.
Se dejó morir maldiciendo. Intento dejar de respirar pero apenas logró un desmayo Miguel apareció con un medico, vecino suyo le contaron después y con un poco de adrenalina lo sacaron de su alivio y devolvieron a la asfixia del aroma de Ximena y su ausencia. Cuando despertó en el hospital Miguel estaba a su lado. Deseo matarlo pero algo lo contuvo, no supo qué pero se contuvo y lo escucho mientras decía que a él también lo había dejado. No se sintió nada cómodo con la confesión, ninguno lo hizo, ni él ni la enfermera ni Miguel.
Pero vino cuando le dije que te trajimos de emergencia- Escupió Miguel. A él si le contestaba el teléfono. A él lo había dejado después, le había regalado el dudoso beneficio de extrañarla menos y quedarse con su aroma inconfundible.
Se sentó en la cama y miró su ropa en una silla junto a la puerta. Se paro sin decir nada y comenzó a vestirse. La enfermera y Miguel le miraron con desconcierto y serias dudas de que lograra caminar por sí mismo. A él no le preocupaba nada más que vestirse y largarse de ahí.
Miguel probó a decir algo pero le falto valor, la enfermera intento detenerlo pero en cuanto se le acerco él la miró con ira y ella se detuvo temerosa. Miguel sonrío, la beso en la mejilla y luego volteó a ver a Miguel que sentado junto a la cama no sabía qué hacer. Ambos tenían aun el aroma de Ximena ausente, pero solamente a Miguel parecía dolerle, aunque no demasiado. Se miraron a los ojos y Miguel quedó mudo y sintiendo morir cuando su amigo le dijo: Gracias hermano me salvaste de ella. Y se largo del hospital después de tirar las flores, que Ximena había llevado, en las manos de la enfermera.

0 reclamos y/o mentadas.:

Publicar un comentario