Published by El abajo firmante under on 11:23:00 p. m.
Primer paso
El disfrutaba tanto de su sonrisa que se enamoró de sus labios, ella amaba tanto los motivos que le daba para sonreír que decidió besarlo. EL amor es un disparate maravilloso. El no podía besarla. Aquello seria un sacrilegio. Pero al fin, creyente del lenguaje se dedico a besarla con palabras. Como toda mujer de alma soñadora, olvido el murmullo del café y en sus oídos desapareció hasta la música del lugar. Escucho con atención. Temerosa, no se resistió a las caricias verbales q le hablaban de belleza, con cariño y ternura.

La sorpresa apareció en sus ojos. El, al notarlo, pensó en la belleza de luz reflejada en aquellas ventanitas del alma. Quiso ser aire y adentrarse en ella, en su alma. No estaban protegido contra la ilusión. Pobres, la vacuna del desamor aun no les había sido aplicada.

Ingenuos. Se tomaron de la mano con inocencia. Y sintieron la humedad de los nervios.

Los suspiros, de ella; las caricias, de el, y el cariño naciente les dieron la clave. Con esto quiero decir que les hizo evidente el sentido de aquel lenguaje de bondad y entrega: les hablaba de su necesidad simbiótica. Se comprendieron como dos seres comulgando en espacio y tiempo. Supieron que a partir de entonces serian, para ellos y quien pudiese notarlo, un constante nosotros.

Cerraron las puertas del laberinto. Se adentraron en el amor. Querían perderse. Fundir sus vidas se volvió un necesario, léase fatal, destino.

Se transmitieron la idea en el lenguaje mudo del amor, es decir, con miradas. En un abrazo estrecharon el mundo. Decidieron no contar con mapas ni fórmulas. Así fue como tiernos y decididos iniciaron el camino de aproximaciones y metáforas hacia su primer beso.

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