Published by El abajo firmante under on 5:04:00 a. m.
Caminaba por tus piernas como si fueran boulevares interminables de ciudades más interesantes que tus bobas disertaciones sobre los gatos. Mis dedos como piernas automaticas, pues no obedecian a mis impulsos exploratorios, recorrian tu paisaje como niños incansables persiguiendo esferas jabonosas que un idiota sopla a traves de un alambre mal torcido. Y mientras tus lengua, venenosa combatiente, enemiga de mis dientes se ocupaba en mis oidos ellos ignoraban el gimiente espectaculo que la noche a tu lado ofrecia. aburrido como siempre del sexo obligado me sentaba a la orilla de tu cama y esperaba que tu madre, tu vecina, o siquiera tu conciencia interrumpiera tu indecencia.

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